La sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad imperativa en el mundo empresarial.
A medida que las regulaciones ambientales se vuelven más estrictas y los consumidores demandan mayor responsabilidad, las empresas deben adaptarse para asegurar tanto su competitividad como su permanencia a largo plazo.
EMMI se sitúa en la vanguardia en México, facilitando este cambio hacia prácticas empresariales sostenibles que benefician tanto a la empresa como al entorno.
En este blog definiremos qué es una empresa sustentable, identificaremos a algunas de las empresas más comprometidas con estas prácticas en México y detallaremos cómo EMMI impulsa esta transición hacia una economía circular y consciente.
Una empresa sustentable es aquella que genera valor económico al mismo tiempo que cuida el medio ambiente, contribuye al bienestar de las personas y opera con ética y transparencia. Integra estos criterios en sus decisiones diarias, desde el uso de energía y agua hasta la relación con sus colaboradores, clientes y comunidades.
En otras palabras, busca crecer de forma rentable sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.
La sostenibilidad empresarial se apoya en tres pilares que funcionan en conjunto:
PILAR 01
Se centra en reducir la huella ecológica de la empresa con prácticas como la gestión eficiente de recursos, la reducción de emisiones de carbono, el reciclaje y el uso de energías renovables.
Su objetivo es minimizar el impacto en el planeta, preservar los recursos naturales para el futuro y hacer frente al cambio climático.
PILAR 02
Implica prácticas que aseguren la viabilidad y rentabilidad de la empresa a largo plazo, como la innovación en productos y servicios que sean económicamente viables y, a la vez, promuevan el desarrollo sostenible.
También requiere una gestión financiera prudente que apoye el crecimiento continuo y la capacidad de enfrentar desafíos económicos.
PILAR 03
Se refiere al compromiso de la empresa con el bienestar de sus colaboradores, clientes y comunidades: condiciones de trabajo justas y seguras, apoyo a proyectos comunitarios y buena relación con todas las partes interesadas.
La transparencia y la ética en los negocios son fundamentales para construir confianza y lealtad.
Estos tres pilares son interdependientes y esenciales para crear valor sostenible. Al integrarlos en su modelo de negocio, las empresas contribuyen al desarrollo sostenible y, además, se posicionan mejor frente a regulaciones futuras, expectativas del mercado y demandas de los consumidores.
Las empresas que logran esta integración suelen obtener una ventaja competitiva significativa, alineada con los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza).
La sostenibilidad ya forma parte de la agenda de la mayoría de las empresas mexicanas. De acuerdo con el reporte Panorama ASG en México y Centroamérica de KPMG (noviembre de 2025), solo el 7% de las organizaciones aún no ha incorporado los criterios ASG en su agenda.
Además, casi la mitad ya los considera clave para su estrategia de negocio.
Fuente: KPMG, Panorama ASG en México y Centroamérica (2025) y Survey of Sustainability Reporting.
¿Qué nos dicen estos datos? La sostenibilidad dejó de ser un tema aislado: hoy es parte de la estrategia, el cumplimiento regulatorio y el acceso a financiamiento. Aun así, muchas empresas están en una etapa temprana y buscan acciones concretas y medibles, como la adopción de energía solar, para dar el siguiente paso.
En México, varias empresas se han convertido en referentes del movimiento hacia un futuro más verde y responsable. Estas son algunas de ellas y sus iniciativas más significativas:
En el sector financiero, Banorte se destaca por su enfoque en la inversión sostenible. La institución ha integrado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en sus decisiones de inversión y financiamiento, y es signataria de los Principios de Banca Responsable de la ONU.
Además, Banorte es activo en la promoción de la educación financiera y el desarrollo económico en comunidades menos favorecidas.
Este gigante de la industria del cemento ha sido reconocido por sus esfuerzos para reducir la huella de carbono de sus operaciones. Cemex implementa tecnología para mejorar la eficiencia energética de sus plantas y utiliza combustibles alternativos para reducir las emisiones de CO₂.
Además, trabaja en proyectos de conservación de la biodiversidad y restauración de espacios naturales afectados por sus operaciones.
Como una de las mayores panificadoras del mundo, Grupo Bimbo se ha comprometido firmemente con la sostenibilidad. La empresa ha implementado estrategias para reducir el uso de agua y energía en sus operaciones y tiene la meta de ser cero emisiones netas de carbono en 2050.
Hoy el 92% de su electricidad a nivel global proviene de fuentes renovables, y en México ya opera con 100% de energía renovable.
Además, cuenta con la flota de vehículos eléctricos de reparto más grande de México y América Latina, que seguirá creciendo con una inversión de 2,000 millones de dólares en el país entre 2025 y 2028.
Además de los esfuerzos corporativos, México impulsa proyectos para fortalecer la transición energética hacia fuentes más limpias, con la meta de que el 38% de la electricidad provenga de fuentes limpias en 2030, según el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) de la Secretaría de Energía.
Para lograrlo, el plan contempla 28,004 MW de nueva capacidad de generación entre 2025 y 2030, cerca del 80% de fuentes limpias, además de 5,551 MW en sistemas de almacenamiento con baterías. Incluye plantas solares fotovoltaicas como la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, parques eólicos, la modernización de centrales hidroeléctricas y proyectos geotérmicos.
Un paso importante llegó en junio de 2026, cuando la CFE adjudicó 37 proyectos renovables por 7,411 MW, con 1,850 MW de baterías y una inversión estimada de 7,400 millones de dólares, en su primer Esquema de Desarrollo Mixto con la iniciativa privada.
Un elemento crucial en esta evolución hacia una economía más verde es el impulso a la electromovilidad, que incluye la promoción de vehículos eléctricos y la adaptación de la infraestructura urbana para un crecimiento sostenible y responsable en las principales ciudades del país.
De acuerdo con el reporte Renewables 2025 de la Agencia Internacional de Energía (AIE), América Latina sumará 160 GW de capacidad renovable hacia 2030, y Brasil, México y Chile concentrarán el 80% de ese crecimiento.
En México, la energía solar fotovoltaica encabeza las adiciones de capacidad, tanto en proyectos a gran escala (utility-scale) como en Generación Distribuida, seguida por la energía eólica.
Fuente: AIE, Renewables 2025; SENER, PLADESE 2025-2039 vía PV Magazine (septiembre de 2026); CNE, Generación Distribuida 2025.
¿Qué nos dicen estos datos? La energía solar será la tecnología que más crezca en México esta década. La Generación Distribuida avanza especialmente rápido porque tiene menos requisitos administrativos que los proyectos a gran escala, lo que permite a las empresas generar su propia energía en sus instalaciones sin esperar grandes obras de infraestructura.
Además, las subastas ya no son el principal motor para la energía solar y eólica a gran escala: en mercados como México, Brasil, Chile y Argentina, el desarrollo se produce cada vez más fuera de los sistemas de subastas del gobierno.
Las empresas están contratando más capacidad a través de PPA (Power Purchase Agreements) para obtener mayor certidumbre de precios y alcanzar sus objetivos de descarbonización. A nivel mundial, estos contratos corporativos ya representan cerca del 30% de las nuevas adiciones de capacidad renovable, según la AIE.
En EMMI jugamos un papel esencial en la promoción de la sostenibilidad en México, ayudando a integrar prácticas sostenibles en las estrategias y operaciones de diversas empresas.
A través del desarrollo de proyectos energéticos renovables y la colaboración en proyectos innovadores, impulsamos un desarrollo sostenible que respeta los límites ambientales y fomenta el crecimiento económico consciente del sector privado y público.
Uno de nuestros proyectos más ambiciosos es la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, en Sonora, el proyecto solar más grande de América Latina y el primero en México que integra tecnología fotovoltaica avanzada con sistemas de almacenamiento.
En la segunda etapa de esta planta, que abarca 2,000 hectáreas, desarrollamos el contrato para el Montaje Mecánico de trackers, paneles solares y Cimentaciones de Centros de Transformación (CT). Esta etapa suma 300 MW, con 60 MW adicionales en baterías de almacenamiento como respaldo.
Desde julio de 2026, las dos primeras etapas de Puerto Peñasco operan al 100% con 420 MW, y el parque alcanzará 1,000 MW al concluir sus cuatro etapas. En conjunto, evitará la emisión de 1.4 millones de toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a retirar cerca de 270,000 autos de circulación.
También participamos en la construcción del Parque Urbano Aztlán, en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, en Ciudad de México. Este proyecto es un referente en sustentabilidad, cultura y entretenimiento, con áreas verdes diseñadas en armonía con el entorno.
Nuestro trabajo incluyó toda la obra electromecánica: desde la red de media y baja tensión y la red de tierras hasta la iluminación del parque. Así garantizamos una infraestructura energética eficiente y sostenible, que posiciona a Aztlán como uno de los mejores parques urbanos de América Latina.
Estos proyectos demuestran cómo en EMMI contribuimos a la sostenibilidad ambiental y, al mismo tiempo, al desarrollo económico local, generando empleo y promoviendo una economía basada en la responsabilidad ecológica y social.
Estas iniciativas reflejan nuestro compromiso de liderar con el ejemplo y mostrar que el desarrollo económico puede avanzar de la mano con la conservación ambiental.
En EMMI estamos convencidos de que el camino hacia un futuro sostenible se construye a través de la colaboración y el compromiso continuo con prácticas empresariales responsables.
Los proyectos que hemos desarrollado en Puerto Peñasco, el Parque Urbano Aztlán y los proyectos de Generación Distribuida Solar para el sector industrial son claros ejemplos de que las iniciativas sostenibles son viables y esenciales para el progreso económico y ambiental. Con ellos creamos modelos replicables que otras empresas pueden seguir.
Invitamos a otras organizaciones a sumarse a este camino hacia la sostenibilidad. Al adoptar prácticas más verdes y responsables, contribuirán al bienestar del planeta y de las generaciones futuras, y además mejorarán su eficiencia operativa y fortalecerán su posición en el mercado.
Juntos podemos ampliar el impacto positivo en nuestro entorno y sociedad, promoviendo un desarrollo verdaderamente sostenible para todos.